Alberto Fernández regresa a Argentina

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Economistas coinciden en que es “cuestión de tiempo” que el gobierno tenga que pedir una condonación de deuda, porque cualquier otra medida “va a ser insuficiente”.

Con una gira de trabajo a Europa, menos de dos meses de asumir el gobierno, el presidente Alberto Fernández buscó conseguir apoyos políticos de peso para negociar un reescalonamiento de los vencimientos de la abultada deuda externa. De regreso a la Argentina este jueves, el mandatario deberá enfrentar el desafío del crecimiento económico para poder hacer frente a sus compromisos de pago. Pero, ¿se podrá hacer frente a esta deuda? “Esa es la pregunta del millón de dólares, pero depende de gran variedad de factores”, explicó el profesor Christoph Trebesch, del Instituto para la Economía Mundial de Kiel a DW. En cualquier caso, Argentina tendrá que renegociar su deuda. “Desde mi punto de vista, es una cuestión de tiempo que Argentina tenga que pedir una condonación de deuda”, opina. “Una mera reducción de los bonos” o un alargamiento de los plazos “no va a ser suficiente”, concluye. El problema de la economía argentina es que tiene una alta dependencia de la deuda externa y es “adicta a los dólares”, resume Trebesch. Y “una y otra vez se endeuda demasiado y demasiado rápido”. “Argentina es un mercado emergente atípico”, porque otros países mostraron también esa dependencia hacia la financiación extranjera (y pone el ejemplo de Perú o Brasil en décadas pasadas), pero consiguieron basar su crecimiento posterior en el mercado interno y en su propia divisa.

Para Trebesch, el FMI se arriesgó en las últimas décadas otorgando grandes paquetes de rescate a países altamente endeudados, aunque no eran sistémicamente relevantes. El mayor fue el concedido a Argentina, seguido del concedido a Brasil en 2002, a Grecia en 2010 o a Portugal en 2011. Un impago no dañaría únicamente la reputación de Argentina, sino también la del Fondo Monetario Internacional, advierte este analista en una investigación reciente sobre el tema (disponible solo en alemán). Deuda privada, atomizada y en moneda extranjera Sin embargo, el economista de la Universidad de Buenos Aires Julián Leone recuerda que “la mayor parte de la deuda no es con el FMI”. Esta supone únicamente una parte del total, que suma 310.000 millones de dólares. También las regiones están endeudadas, y no únicamente la de Buenos Aires. Además, algo más de un tercio es deuda privada. Y tanto esta como la deuda pública está, en muchos casos, en manos de una diversidad de fondos de inversión, entre los que destacan los europeos. “Yo siempre les pregunto a mis alumnos: ¿la deuda es buena o es mala?… y no es ni buena ni mala, depende de para qué tomas la deuda y a qué tasa”, y de la rentabilidad que se obtenga invirtiendo ese dinero, explica Leone. “Si me endeudo al 4% y crezco al 1% estoy creando un cuello de botella del que no voy a poder salir”. El problema de Argentina es que se vio inmersa en una recesión que dura ya casi dos años y que más del 80% de su deuda está denominada en moneda extranjera.

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