Coronados de gloria

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El mundial de fútbol Argentina 1978 fue la primer gran alegría que tuvo la selección nacional. En ese entonces el equipo dirigido por César Luis Menotti debió transitar por un largo camino para poder conquistar la tan ansiada Copa del Mundo. Uno de los momentos más llamativos previo a la cita mundialista fue la decisión del entrenador cuando dejó afuera de los convocados al joven Diego Armando Maradona.
El primer partido ante Hungría comenzó perdiendo luego de que Károly Csapó convirtiera a los diez minutos, pero cinco minutos después Leopoldo Luque estampó el 1-1. Faltando siete minutos para el final Daniel Bertoni convirtió el 2-1 definitivo. Francia fue el segundo escollo de los dirigidos por Menotti. El resultado se repitió al igual que ante los húngaros, en esta ocasión Daniel Passarella, de penal y Leopoldo Luque marcaron los tantos argentinos, mientras que Michel Platini había igualado el partido. La derrota frente a Italia por 1-0 (Roberto Bettega) obligó a viajar hasta Rosario.
Luego de la derrota ante los italianos el próximo rival fue Polonia, allí comenzaría el mundial de la gran figura que tenía el equipo y que hasta ahí pasó desapercibido, Mario Kempes. Sus dos goles le dieron tranquilidad para ir a afrontar su quinto partido nada más ni nada menos que ante Brasil. El partido finalizó 0-0 lo que obligaba ganar por muchos goles ante Perú para no depender de otros resultados y así poder jugar la final.
El 6-0 (Mario Kempes (2), Leopoldo Luque (2), Alberto Tarantini y René Houseman) quedará en el recuerdo de todos los argentinos, porque ese resultado le permitió acceder a la gran final ante Holanda que cuatro años antes lo eliminó de Alemania vapuleándolo por 4-0. En esta ocasión los holandeses no contaban con la gran estrella que atrapó a todos: Johan Cruyff.
Aquel 25 de junio la albiceleste consiguió un triunfo importante. Cuarenta y ocho años después de la derrota ante Uruguay pudo desahogarse y gritar campeón. Esa tarde el gol de Mario Kempes a los treinta y ocho minutos del primer tiempo encendió el festejo de los millones de argentinos desparramados en el mundo. La igualdad de Dick Nanninga faltando ocho minutos para el final paralizó a los que estaban en el estadio Monumental. Tras la finalización de los noventa minutos se jugaron treinta minutos más. A los quince minutos del primer tiempo suplementario Mario Kempes estableció el 2-1 a favor de Argentina, pero a los diez minutos del segundo tiempo suplementario Daniel Bertoni sentenció el triunfo argentino y desató la euforia de todo un país que coronados de gloria festejó su primera Copa del Mundo.

Gentileza Marcelo Gauna

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