El chip que alivió el Parkinson de un ex Puma

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“Hace ocho años venía manejando en el auto y empecé a sentir que me temblaba la mano (…) Lo primero que me pregunté es ‘¿por qué a mí? justo a mí que me creía Superman’. Después, lloré 15 días seguidos”, recuerda Fernando “Pope” Morel, quien en una entrevista periodística contó cómo enfrentó el momento en que le diagnosticaron la enfermedad de Parkinson.

Cuando en 2011 el ex Puma Fernando “Pope” Morel percibió un temblor en su mano, consultó con el neurólogo Marcelo Merello, del Instituto Fleni, y recibió el diagnóstico que le cambió su rutina: enfermedad de Parkinson.

El Parkinson es una enfermedad progresiva del sistema nervioso que afecta los movimientos. Los primeros síntomas pueden detectarse a partir de temblores, movimientos lentos, rigidez muscular, alteración de la postura y el equilibrio, pérdida de los movimientos naturales, cambios en el habla y la escritura.

“Hace ocho años venía manejando en el auto y empecé a sentir que me temblaba la mano (…) Lo primero que me pregunté es ‘¿por qué a mí? justo a mí que me creía Superman’. Después, lloré 15 días seguidos“, recuerda el expilar del CASI y de los Pumas en una entrevista al diario La Nación.

Entonces decidió ocuparse. “Empecé con técnicas de respiración y con terapia y me armé un gimnasio en el fondo de casa. También me dieron medicación. Con ese combo le di con todo. Me entrené tan fuerte como cuando jugaba. Pero me daba cuenta de que los síntomas no se iban”, agrega. Se pasaba noches sin dormir, los temblores se intensificaban y la autoestima se iba dañando día a día. “Además, este tipo de enfermedades desacomodan a tus afectos, a tus obligaciones”, sostiene.

El chip de la estimulación cerebral

Entonces el Dr. Merello, uno de los autores del libro “Parkinson. Guía esencial para pacientes, familiares y cuidadores” (2017), le habló al “Pope” de la posibilidad de una operación, que consistía en colocar un chip subcutáneo, a la que accedió apoyado por su entorno.

La operación duró 8 horas. El chip que le fue implantado es un dispositivo similar a un marcapasos y se denomina Estimulación Cerebral Profunda. Una parte se implanta en forma subcutánea en el cuerpo y otra en el cerebro del paciente.

Cerca de 170.000 personas en el mundo ya experimentaron este tratamiento, que está contemplado ante movimientos severos de las extremidades provocados por el Parkinson y poca tolerancia a la medicación.

La calidad de vida registra mejoras notorias, ya sea para dormir, en las tareas diarias, la interacción con las personas. Modifica el funcionamiento del sistema nervioso mediante estímulos eléctricos. El propio paciente, previo acuerdo con el médico, puede graduar la intensidad de los estímulos.

“Ya no me tiemblan más la manos, duermo como cualquier persona normal, hago mi vida como antes de todo esto. Gané calidad de vida. Por eso a todos los que me preguntan les paso mi experiencia: a mí la operación me salvó“, afirma “Pope”.

Morel lleva el chip en la cabeza y debe hacerse controles en este primer período durante 3 meses; más adelante, dos veces por año.

Trayectoria

Morel fue protagonista de una década dorada del CASI y de Los Pumas. Campeón con el Atlético en 1981, 1982 y 1985 (primera línea de lujo junto a Andrés Courreges y Pablo Devoto), formó parte del seleccionado en esos años.

“Pope” dejó de jugar en el 91, pero luego pasó a formar parte del staff de entrenadores. Estuvo en los campeonatos de ese año y de 1992 y luego, ya como head coach, fue campeón en 2002 y 2003.

En el CASI fue el entrenador del equipo que en 1995 ganó el Nacional de Clubes.

El año lo está terminando con conversaciones para entrenar a un club.

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