El Estado se queda con el 70% de la renta agrícola

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Derechos de exportación, impuesto a las ganancias, a los bienes personales, ingresos brutos, tasa vial para mejora de caminos, tasas comunales, impuesto inmobiliario rural, impuesto a los débitos y créditos bancarios, impuesto a la transferencia de combustibles (ITC).

La lista de tributos con la que el Estado se queda con el 70% de la renta agrícola en las provincias norteñas es tan grande como las estructuras burocráticas y los quistes prebendarios que consumen los presupuestos públicos.

En las provincias de la región pampeana la carga impositiva sobre la utilidad de los productores de granos es menos pesada (promedia el 57%), por los mayores rindes, la cercanía a los puertos y la menor incidencia de los fletes y otros gastos en la estructura de los costos de producción y comercialización de cereales y legumbres.

Según el índice que acaba de publicar la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), con datos de junio, Buenos Aires es la provincia del área núcleo con más alta carga de impuestos nacionales, provinciales y municipales (58,8%). Le siguen La Pampa (57,4%), Santa Fe (51,1%), Córdoba (55,8%) y San Luis (54%).

Las diferencias son notorias frente a la situación de las provincias del norte, donde productores sojeros afrontan cargas impositivas de hasta el 77,5%, de acuerdo con un estudio que economistas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) publicaron con datos actualizados hasta enero último.

Los especialistas Julio Calzada y Sofía Corina tomaron como base para los cálculos un campo propio, de 300 hectáreas, de la provincia del Chaco, ubicado a 700 kilómetros del puerto de Rosario.

En Salta

El gerente de la Asociación de Productores de Granos del NOA (Prograno), Lisandro de los Ríos, actualizó el pasado viernes los cuadros de los costos de producción de soja y maíz en Salta.

Según los registros, el rendimiento en la soja promedia en 2,7 toneladas por hectárea. La cotización de la legumbre ronda en los 235 dólares por hectárea, pero el precio neto queda en US$ 185.

Por cada hectárea cosechada, el productor tiene un ingreso bruto de US$ 634,5. Los gastos de comercialización restan US$ 135, de modo que el ingreso neto se reduce a US$ 499,5 por hectárea.

Los gastos directos (labranzas, semilla, agroquímicos, cosecha) totalizan 341 dólares por hectárea. La estructura agrega otros US$ 60, con los que el costo total de producción asciende a US$ 401 por hectárea.

En la cuenta final, a los productores con campo propio les queda un margen bruto de solo US$ 98,5 y una rentabilidad del 24,6% antes de impuestos. En campos arrendados, el resultado es negativo (-0,3%).

Los números del maíz

El rendimiento esperado en el maíz es de 5,5 toneladas por hectárea. El cereal cotiza a 140 dólares la tonelada, pero el precio neto queda en US$ 90.

Por cada hectárea cosechada, el productor obtiene un ingreso bruto de US$ 770. Los gastos de comercialización restan US$ 275, con lo cual el ingreso neto se reduce a US$ 495.

El costo total de producción en el cultivo de maíz asciende a US$ 397 por hectárea, lo que deja margen bruto de US$ 98 y una rentabilidad del 24,7% antes de impuestos y en campos propios. El margen de utilidad se achica a apenas un 3,8% con arriendos.

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