Estados Unidos volvió a bombardear Irak

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Fueron alcanzados dos vehículos que transportaban personal médico de la milicia proiraní, que desmintió que entre los muertos estuviera el máximo dirigente de esa organización. Su segundo murió el jueves junto al general iraní Qasem Soleimani.

La escalada entre Estados Unidos e Irán continuó en la madrugada del sábado con un nuevo bombardeo estadounidense contra los proiraníes en Irak. Poco después de que el presidente Donald Trump asegurara que no buscaba la guerra con Irán, Washington volvió a bombardear. Hubo más “muertos y heridos” en un ataque aéreo al norte de Bagdad contra un convoy de las Fuerzas de Movilización Popular o Hashd al Shaabi, una coalición de paramilitares proiraníes ahora integrados en el Estado iraquí. Las Fuerzas de Movilización Popular acusaron a Estados Unidos por el nuevo ataque.

Las FMP denunciaron que las víctimas del bombardeo fueron tres vehículos que transportaban personal médico de su organización por la carretara que une las ciudades de Samara y Bagdad. Los impactos sobre dos de los tres autos se produjeron 30 kilómetros al norte de la capital. Como consecuencia del último ataque, las milicias chiítas proiraníes aseguraron que se produjeron seis muertes y tres heridos.

Un día antes, fue un “disparo de precisión de un dron” estadounidense el que sumió al mundo entero en la incertidumbre, haciendo temer “una nueva guerra en el Golfo” que “el mundo no puede permitirse”, según la ONU. En medio de la noche, como este sábado, el bombardeo estadounidense fue dirigido contra dos coches que salían del aeropuerto de Bagdad. En su interior estaban Soleimani, el artífice de la estrategia iraní en Oriente Medio, y Abu Mehdi al Muhandis, el hombre de Irán en Bagdad. Ambos murieron en el acto.

Ejército de Irak/AFP / Esta imagen, publicada por la oficina de medios de las fuerzas conjuntas del ejercito iraquí en Facebook, muestra un vehículo destruido e incendiado luego de un ataque aéreo de EEUU el 3 de enero de 2020, en el aeropuerto internacional de Bagdad

Irán amenazó con “una dura venganza” por la muerte de su general más popular, que todo Oriente Medio creía intocable. Se llevará a cabo “en el lugar correcto y en el momento adecuado”, añadió. Una declaración que dispara el miedo de que Irak se convierta en un campo de batalla indirecto para sus dos aliados: Teherán y Washington.

Bagdad teme “una guerra devastadora” en su territorio. Por de pronto, el sábado será el escenario de una nueva demostración de fuerza de Teherán y sus aliados locales, con un funeral oficial y popular de los dos hombres muertos el viernes.

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