Carrera científica a favor y en contra del vapeo

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El profesor de química de la Universidad Estatal de Portland David Peyton nunca había sido atacado con tanta intensidad. Peyton y un grupo de otros químicos descubrieron hace casi cinco años que los cigarrillos electrónicos a veces podían producir más formaldehído —causante de cáncer— que los cigarrillos comunes. El formaldehído se produce por una reacción química cuando se enciende un cigarrillo normal, y fue sorprendente encontrarlo a niveles tan altos en el vapor del cigarrillo electrónico, que se ha considerado como una alternativa más segura a fumar. El estudio fue noticia cuando New England Journal of Medicine lo publicó en enero de 2015. Pero junto con la publicidad, vino una rápida reacción. La primera ola emanaba de los críticos en línea. El día que se publicó el estudio, un activista en favor del vapeo publicó un carta abierta en línea a Peyton, en la que lo cuestionaba.

Los blogueros lo calificaron de “falso” e “inválido”. Las bandejas de entrada de Peyton y sus colegas estaban inundadas de correos electrónicos con insultos. Tres meses después, un activista y consultor británico contra el tabaco llamado Clive Bates y un cardiólogo griego poco conocido llamado Konstantinos Farsalinos calificaron el estudio de “altamente inexacto y engañoso”, en una queja de 14 páginas a los editores de la revista, en busca de su retractación. Alrededor de 40 investigadores y defensores del vapeo firmaron una petición para respaldar la denuncia; algunos de ellos, o sus organizaciones, han recibido fondos provenientes de compañías de tabaco o de vapeo u organizaciones de defensa del vapeo.

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