Inicia el juicio por abuso sexual en la infancia

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Es el primer caso de respeto a los tiempos de las víctimas. La ley 27.206 se estrenó en 2017 en el chaco. El atacante fue condenado.

Se trata de un caso testigo en la Justicia del Chaco que aplicó la ley de respeto de los tiempos de las víctimas con una destacada investigación del fiscal número 6 Roberto Villalba. El abusador recibió 17 años de cárcel en 2019.

En 2015 se sancionó la ley 27.206 de respeto de los tiempos a las víctimas y dos años después, en la capital del Chaco, una mujer de 35 se animó a romper el silencio treinta años después de haber sido abusada en varias ocasiones por la pareja de su mamá. En el 2017 comenzó la investigación y en 2019, en la primera aplicación de la normativa que respeta los tiempos de las víctimas se condenó al Miguel Ángel Frutos.

‘Mi investigación consideró que los hechos no habían prescriptos y abrió una puerta a otras víctimas con la ley 27.206‘, dijo el primer fiscal del Chaco que sentó en el banquillo a un sujeto acusado de abuso sexual en la infancia ocurrido hace tres décadas.

Es un precedente al caso Daniel Pacce, donde luego de una larga lucha, las dos víctimas logran llegar a juicio‘, el que comenzará hoy contra la viuda del exdiputado, Noemí Alvarado.
El caso que investigó el titular de la fiscalía número 6 de Resistencia sucedió entre 1992 y 1995, y la víctima V.C.G sufrió los abusos desde los 6 a los 9 años de parte de su padrastro Miguel Ángel Frutos, alias ‘Nene‘, de 49 años.

Frutos fue condenado a 17 años de prisión, el 18 de junio de 2019 por ‘abuso sexual gravemente ultrajante en concurso real con abuso sexual con acceso carnal reiterado -tres hechos-, ambos delitos agravados doblemente por ser cometidos por un encargado de la guarda y por ser cometidos sobre una menor de 18 aprovechando la situación de convivencia‘.

La sentencia de la jueza de la Cámara Primera en lo Criminal de Resistencia, Lucía Ester Martínez, obliga a través del Centro de Liberados que Frutos se someta a un tratamiento psicológico y que se lo agregue al Registro de Condenados Sexuales.

El caso

V.C.G denunció a su padrastro en 2017 y cargó durante tres décadas con el peso del horror. Los ataques ocurrieron en una casa de calle Cervantes en Resistencia. Miguel Frutos aprovechaba que su entonces pareja y madre de la víctima trabajaba tiempo completo. En el domicilio había dos hermanos más de V.

El depravado engañaba a la niña con juegos para ganar su confianza y someterla. Frutos retiraba a la nena cuando jugaba con sus amigas y la llevaba a una habitación y volvía a abusarla. Cuando V. comenzó a crecer, ya se resistía y no podía contar porque estaba amenazada: ‘Nadie te va a creer‘, le decía.

Luego, uno de los últimos episodios fue cuando la menor dormía, la llevó a los pies de la cama que compartían y la accedió carnalmente. Frutos siempre esperaba que se fuera la pareja a trabajar y los niños a vender bolsas de residuos.

La víctima declaró que cuando tenía 11 años, o sea dos años después que cesaron los abusos, le confesó a su madre lo que le hacía su padrastro pero no fue denunciado en ese entonces. Sus hermanos estuvieron presentes en esa charla y siempre, ya todos mayores, apoyaron la lucha de V.

ESPERÓ EN LA MESA QUE SU ABUSADOR DEBÍA VOTAR

V., ya adulta, se concentró en rastrear a su abusador, lo buscó todo el tiempo. Sabía que Frutos, el mismo que fue pareja de su mamá durante varios años, debía rendir cuenta ante la justicia.

La víctima tenía algunos datos que había logrado reunir de conocidos, pero necesitaba confirmarlos. El 22 de octubre de 2017, los argentinos volvíamos a votar y la sobreviviente buscó en el Padrón Electoral y halló a ‘Nene‘: debía votar en una escuela del barrio Independencia. ‘Lo busqué todo este tiempo de mi vida hasta encontrarlo vivo. El 22 de octubre solicité ser fiscal general de las elecciones nacionales‘.

Y agregó: ‘Lo esperé en la mesa de votos, cuando me retiré apareció con su familia y mis compañeras y compañeros le sacan una foto y me la envían, ni bien vi la foto lo reconocí‘, denunció un día después en sede policial V, tras haber dado con su abusador.

LA LUZ DE LA ESPERANZA

El trabajo del Equipo Fiscal 6 se cruzó con los vericuetos y estrategia de la defensa, que pretendió recurrir a la prescripción de los hechos acaecidos en la década del 90, con un revés en el Juzgado de Garantías y un fallo revocatorio en la Cámara de Apelaciones, cuando tres años atrás aún se podía utilizar la doble vía de recursos de las partes.

Cuando el fiscal Roberto Villalba apeló el fallo de la jueza de Garantías Rosalía Beatriz Zozzoli, entre sus fundamentos dejó en claro: ‘La ley 26.705/11 y su ampliatoria 22.706/15 ( respeto a los tiempos de la víctima) establecía que cuando la víctima fuere menor de edad, la prescripción comienza a correr desde que la víctima haya alcanzado la mayoría de edad, desde la medianoche que ocurrió el hecho. Si juntamos los años de 2003 a 2011, no pasaron los 12 años y si nos referimos a la ley 22.706 que estaríamos al límite, hay una ampliación hasta que en la mayoría de edad formule la denuncia o hasta que sus representantes legales lo hagan‘.

 

Fuente: Norte

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