Los números de la desigualdad de género en la Argentina

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La brecha laboral, de ingresos y de distribución de tareas domésticas no remuneradas sigue siendo muy alta. Los duros datos de una deuda pendiente de la sociedad.

Las brechas estructurales de las mujeres con respecto a los varones en temas como inserción laboral, reparto de tareas domésticas y de cuidado, niveles de ingreso o acceso a puestos jerárquicos siguen siendo muy altas en la Argentina. En una nueva conmemoración del Día Internacional de la Mujer, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) difundió un informe que deja al descubierto los números de la desigualdad de género en el país.

Según los datos oficiales, por cada $100 que gana en promedio un varón, una mujer gana solo $79; y entre las edades centrales de 30 y 64 años, mientras ocho de cada diez hombres participan en el mercado laboral, solo cinco de cada diez mujeres lo hacen.

Las cifras son claras, más allá de las luchas y de las conquistas de las mujeres respecto de la paridad de género en algunos ámbitos legislativos son muchas las deudas pendientes de la sociedad en cuestiones económicas, laborales, jerarquización y de distribución de tareas remuneradas y no remuneradas.

Al respecto, el Indec reconoció que actualmente “siguen existiendo brechas estructurales con respecto a los varones, y entre las propias mujeres, en temas como inserción laboral, reparto de tareas domésticas y de cuidado, niveles de ingreso o acceso a puestos jerárquicos”.

Los datos de desigualdad

Empleo: la participación laboral registra diferencias según la etapa del ciclo de vida por la que transitan las personas. En las edades centrales (30-64 años), mientras que ocho de cada diez varones participan en el mercado laboral, solo cinco de cada diez mujeres lo hacen. En los rangos etarios de 14 a 19, la proporción es de cuatro y tres de cada diez, respectivamente.

Desocupación y subocupación horaria: la mayor participación de las mujeres en el mercado laboral no siempre supone mejores condiciones. De acuerdo con los datos del Indec, las mujeres están más expuestas a situaciones de desempleo y subocupación horaria. Mientras que la tasa de desocupación de las mujeres es del 13,1% y la de subocupación es de 14,2%, afectan al 10,6% y 12,8% de los valores, respectivamente.

Informalidad laboral: uno de los pocos indicadores que muestran valores similares entre ambos géneros es el de la informalidad laboral, con un 29,2% para las mujeres y un 28,3% para los varones. Se trata de una variable con alta incidencia en ambos casos.

Educación: una conclusión a la que arriba el Indec es que las mujeres trabajan en el mercado laboral menos tiempo promedio que los varones, con excepción de las que alcanzan mayores niveles educativos. Mientras que una de cada diez mujeres con nivel universitario (completo o incompleto) está subocupada, dos de cada diez mujeres que no completó el secundario está en esa condición.

Rubros con mayor empleabilidad: las mujeres se insertan principalmente en sectores vinculados al cuidado. Con una importante presencia de empleo informal e ingresos laborales más bajos, el servicio doméstico es la rama de ocupación con mayor índice de feminización en la Argentina. En el sector de la salud y los servicios sociales, siete de cada diez personas ocupadas son mujeres. Con mayor participación de las mujeres en el sector salud, por cada $100 que gana en promedio un varón, una mujer gana apenas $89.

Tareas de cuidado: las mujeres siguen asumiendo la mayor parte del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, y este es el principal obstáculo a su participación laboral plena. Mientras que cinco de cada diez varones realizan tareas del hogar, más de ocho de cada diez mujeres lo hacen.

El golpe de la pandemia: en los hogares del Gran Buenos Aires con niños y jóvenes de 2 a 17 años, la dedicación principal de las tareas de apoyo escolar de quienes aumentaron el tiempo de dedicación estuvo mayoritariamente a cargo de las mujeres. Casi tres de cada cuatro hogares del Gran Buenos Aires declararon esta situación y una cifra similar respondieron que la dedicación principal de las tareas domésticas estuvo a cargo de las mujeres, y siete de cada diez hogares cuando se trató de las tareas de cuidado.

Desigualdades entre mujeres: los indicadores laborales y las posibilidades de autonomía económica presentan diferencias también entre las mujeres cuando se toma en cuenta la posición socioeconómica, medida a través del ingreso o el nivel educativo alcanzado. En las mujeres de menores ingresos la tasa de desocupación es 15 veces mayor que la de quienes pertenecen al quintil más alto. Las mujeres con mayor nivel educativo triplican los niveles de empleo de aquellas con menor nivel de instrucción formal.

 

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