Carta abierta de un Policía tras la muerte de su Camarada

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Tantas cosas se dirán ahora, como que debió hacerse y que no se hizo, y cuantos en este momento deben estar buscando el discurso correcto, buscando inútilmente llevar consuelo a esta familia o simplemente dar una explicación epidemiológica a esta sociedad. La misma que incrédula a todo ya sigue tratando de sobrellevar como puede.  ¿Qué harán?  lo veremos en acciones subsiguientes,  nada brillante, le falta el valor para admitir que muchas veces no se está en lugar correcto a la hora correcta, lo que no se dijo pero que en realidad si se debe decir, es que detrás de este uniformado como de todos los demás,  no se alza un héroe por estar trabajando en una pandemia, no se alza un héroe por no tener un sindicato que reclame por ellos y mucho menos se alza un héroe porque ponga un control autoritario pidiendo a la gente que se quede en su casa.

Se alza como héroe  porque inconscientemente en cada segundo que cumple su función, lo hace buscando siempre un objetivo loable y noble que pueda ayudar a la sociedad que integra,  y aunque muchos piensen que a veces eso es una función propia que no debería engrandecerlo por sobre cualquier función pública, la verdad es que sólo el que viste este uniforme puede saber y entender que esa pequeña acción de cumplir mínimos objetivos diarios por la sociedad genera un gran desgaste físico, psicológico y espiritual del ser humano que lo cumple.

Y  por la sencilla razón de  cargar sobre su espalda la mochila de aquellos que tienen el poder y la decisión,  por no animarse a mirar con firmeza hacia arriba y sustentarse en los valores en los que fueron formados,  prefieren mirar hacia abajo y presionar a estos funcionarios que realmente sienten la camiseta apelando a su vocación y a su sentido de pertenencia institucional, a que dobleguen el esfuerzo entregando más aún de lo que cualquier persona puede entregar como ser hasta su propia vida.

Tal vez por esto muchos no entiendan como este Oficial Jefe esperó hasta último momento para informar de su situación, lo que lo llevó a que sea demasiado tarde para su recuperación. Por esto pido encarecidamente a la sociedad que tal vez no conoce esta realidad, que no juzguen vanamente cuestionando el accionar de este héroe que se quedó en el frente hasta el último segundo.

La humanidad señores, no se negocia, se tiene o no, lo que en principio hay detrás de un uniforme es una vida.

Una vida que hoy dejó un gran dolor, en uniformados y civiles, no se trata de comprar elementos de bioseguridad o de repartir alcohol, se trata de tener lo que a muchos le falta “HUMANIDAD”.

Por esto mi respeto al Subcomisario René Eugenio Pogonza, hoy Comisario Post mortem, mi más sentido pésame a su Familia.

 

Subcomisario F.A Policía del Chaco.

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