Nuevo ataque del presidente de Brasil a la prensa local

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El mandatario llamó “canalla” al diario Folha de São Paulo por vincular el cese del jefe policial de Río de Janeiro, que investiga a la familia presidencial, con la asunción del nuevo titular de la Policía Federal.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, volvió a negar que pretenda interferir en la Policía Federal (PF), tal como denunció el exministro de Justicia Sergio Moro, y sin aceptar preguntas mandó a los periodistas a “callarse la boca”. Al ingresar al Palacio de la Alvorada, su residencia oficial en Brasilia, el presidente saludó a un pequeño grupo de simpatizantes y llamó “canalla” al diario Folha de San Pablo por vincular el cese del jefe policial de Río de Janeiro (que investiga a la familia presidencial) con la asunción del nuevo titular de la policia federal , el comisario Rolando Alexandre de Souza, hombre cercano al mandatario. Bolsonaro está en la mira hace varios días por los polémicos cambios en la cúpula policial, hecho que motivó la renuncia de Moro. En medio de la crisis política, Brasil continúa siendo el país de Latinoamérica con mayor cantidad de contagios y muertes por coronavirus: a la fecha registra 107.780 casos confirmados y 7.321 fallecimientos, de acuerdo a los datos suministrados por el ministerio de Salud.

“Qué prensa canalla es Folha de São Paulo… canalla es un elogio”, afirmó el mandatario sosteniendo un ejemplar en la mano. El segundo diario de mayor circulación del país había señalado que como primera medida luego de su asunción, el flamante director de la PF, Rolando de Souza, decidió cambiar al superintendente de la fuerza investigadora en Río de Janeiro, lo que, según Folha, confirmaría la “interferencia política” denunciada por Moro al dejar el gobierno. Moro aseguró que Bolsonaro considera la jefatura de la Policía como un puesto clave y, por eso, reemplazó a su titular por alguien de su absoluta confianza.

En Río de Janeiro, la Fiscalía investiga al senador Flavio Bolsonaro, hijo del presidente, por supuesto lavado de dinero y desvío de bienes públicos para las bandas parapoliciales o milicias, como se las conoce en Brasil. Pese a esta investigación, Bolsonaro rechazó haber removido al jefe de la Policía en Río “por asuntos familiares” y aseguró, a pesar de las evidencias, que “ninguno de sus parientes” está siendo investigado. “Es una mentira que la prensa replica todo el tiempo”, se defendió.

Sin abandonar el tono amenazante, Bolsonaro explicó que el cese del superintendente del organismo en Río de Janeiro, Carlos Henrique Oliveira, fue decidido por de Souza para permitirle de esa forma el ascenso como subdirector nacional de la Policía. El mandatario insistió en que si “tuviera algo” contra Oliveira no habría sido promocionado al cargo de “segundo” de ese organismo policial, y se irritó con los periodistas que intentaron hacerle preguntas al respecto. 

Bolsonaro nombró el lunes como nuevo jefe de la PF a Alexandre de Souza, a quien los medios locales consideran como la mano derecha de Alexandre Ramagem. El propio Ramagem había sido vetado para el mismo cargo la semana pasada por el Supremo Tribunal Federal, por tratarse de un amigo que podía llegar a interferir en investigaciones sobre los hijos del mandatario.

De Souza reemplaza a Mauricio Valeixo, cuya destitución provocó la salida del gobierno de Moro y una nueva crisis política en el país, en plena pandemia de coronavirus. La Corte Suprema abrió una investigación sobre las denuncias de Moro a pedido del fiscal general, que pidió también investigar si el exjuez de la Operación Lava Jato cometió delitos.

En concreto, la Fiscalía Federal solicitó autorización al Tribunal Supremo para entrevistar a miembros del equipo de Bolsonaro con el objetivo de esclarecer las acusaciones de Moro sobre las presuntas injerencias en la PF. Además, la Fiscalía solicitó la grabación de la reunión del gobierno en la que supuestamente el presidente presionó a Moro para que interceda en pesquisas policiales.

“Yo no interferí en nada, si yo tuviera injerencia en la Policía Federal no iría a donde está yendo, yo no interfiero”, insistió Bolsonaro a los gritos este martes. “Callate la boca”, gritó al menos en tres ocasiones, frente a los frustrados intentos de los periodistas por preguntar sobre ese asunto. “Prensa canalla, mentirosa”, insistió antes de dejar el lugar, aplaudido por una treintena de seguidores que también agredieron verbalmente a los trabajadores de prensa.

El pasado domingo, además de recibir insultos, por lo menos dos fotógrafos fueron golpeados cuando cubrían un acto organizado por seguidores de Bolsonaro, al que asistió el propio mandatario y en el que se pidió, sin rodeos, el cierre de la Corte Suprema y del Parlamento. Las agresiones a los periodistas recibieron la condena de todos los partidos políticos y organizaciones gremiales, y hasta el ministerio de Defensa emitió una nota oficial en la cual afirmó que “toda agresión a profesionales de la prensa es inaceptable”.

La Fiscalía General se manifestó en el mismo sentido y ordenó investigar lo ocurrido ese día. El fiscal Augusto Aras, sostuvo el lunes que las agresiones sufridas por reporteros y fotógrafos fueron de “elevada gravedad, considerada la dimensión constitucional de la libertad de prensa”, algo que Aras calificó de “elemento integrante del núcleo fundamental del Estado Democrático de Derecho”.

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