“Proyecto Salva Corazones”

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Un grupo de expertos en emergencias recorre distintas provincias para dar capacitaciones de RCP y donar desfibriladores. El miércoles pasado visitaron Golondrina, en Santa Fe, y se reunieron con la familia del joven que falleció tras atajar un penal con el pecho.

Ramón Ismael Coronel recibió un pelotazo en la zona del tórax durante la tanda de penales. El arquero se puso de pie tras el impacto pero a los segundos se desplomó: sufrió un paro cardiorrespiratorio. A falta de una ambulancia, los vecinos lo trasladaron en una camioneta al hospital de Reconquista, el más cercano, a 50 kilómetros, pero no pudieron reanimado.

El hecho reveló la falta de acceso a los servicios de emergencia en el pueblo de San Manuel. Lo mismo sucede en Golondrina, donde vivía Coronel. “Allí hay una sala de primeros auxilios y una ambulancia de media complejidad que lo que hace ante un caso de mediana gravedad es trasladar al paciente al hospital más próximo, a 15 kilómetros, pero si se trata de un caso de alta complejidad lo tienen que llevar a Reconquista”, describe a Infobae el técnico en emergencias e instructor de paramédicos, Carlos Montaldo.

Dos semanas después del triste episodio, Montaldo y un grupo de expertos en primeros auxilios visitaron Golondrina como parte de una iniciativa solidaria que encabezan llamada Proyecto Salva Corazones. Estuvieron el miércoles pasado junto a la familia del joven fallecido para darles una capacitación abierta de reanimación cardiopulmonar (RCP) a los habitantes y donarles un desfibrilador automático externo (DEA).

Ambas acciones son la razón principal del emprendimiento. Bajo el eslogan “transformando las palabras en acciones”, la propuesta tiene los objetivos de fomentar la prevención, formar instructores y concientizar sobre la importancia de estar preparado para una situación límite similar. “Enseñamos y entrenamos a la gente para que intenten y puedan salvar vidas”, explican.

La Fundación Cardiológica Argentina (FCA) explica que en ocasión de un paro cardíaco el corazón deja de realizar su principal función, la de bombear la sangre hacia las arterias para que lleguen el oxígeno y otros nutrientes a los tejidos. En estos casos, la persona afectada pierde la conciencia y deja de responder, de respirar normalmente. La muerte cerebral y la muerte clínica comienzan a ocurrir entre 4 a 6 minutos después de un paro cardíaco.

Ante una señal de alerta lo primero que debe hacerse es llamar al número local de emergencias médicas y comenzar rápidamente las maniobras de RCP, agrega la FCA. Cada segundo que pase es crucial para la vida del paciente. Se calcula que por cada minuto de demora sin asistencia, se pierde un 10% de posibilidad de sobrevida y más allá de los 5 minutos la probabilidad se reduce considerablemente.

La RCP puede ser la diferencia entre la vida y la muerte de una persona. Las estadísticas marcan que en Argentina 40 mil personas mueren por año a raíz de un paro cardíaco fuera del ámbito hospitalario. La cifra representa el 70% de los casos, lo cual implica que los miembros de la comunidad son la primera opción para encargarse de atender un episodio de muerte súbita.

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