Se hizo pasar por policía, pidió “probar” una moto y la robó

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Un delincuente “uniformado” fingió interés en comprar el vehículo. Al encontrarse con la persona vendedora mostró un fajo que parecían billetes, aunque al final eran papeles recortados de revistas que entregó mientras “probaba” el rodado. Así se dio a la fuga.

Un delincuente vestido como un efectivo de la Policía de Corrientes cometió el robo de una motocicleta, valuada en cientos de miles de pesos, valiéndose de la tradicional estafa conocida como “cuento del tío”.

Después de pautar el encuentro con la persona que pretendía vender el vehículo exhibió un enorme fajo, relleno con lo que parecían ser billetes de curso legal, aunque al final eran papeles recortados de revistas.

Mientras entregó el falso dinero dijo que probaría la moto alrededor de la cuadra y de esa manera aprovechó a darse a la fuga, precisaron ayer fuentes policiales a diario época.
El episodio delictivo sucedió el jueves a la noche en calle Luis Braille al 3500 del barrio Villa Celia.

A un domicilio de esa cuadra llegó un hombre de entre 35 y 40 años, aproximadamente, con ropas iguales a las de la fuerza de seguridad provincial. Camisa y pantalón azul, borceguíes e inscripciones que nombraban a la institución pública.

La persona damnificada, cuya identidad mantenemos bajo reserva, tres días antes recibió un llamado telefónico de un hombre que respondió a un ofrecimiento de una Honda Tornado XR 250 roja y blanca.

Ese sujeto se identificó como “un policía”. Primero pautaron un encuentro que no se realizó porque el supuesto interesado tenía que trabajar.

“Estoy de guardia”, habría dicho en otra comunicación en la que pidió reprogramar el encuentro si es que el rodado aún estaba disponible.

Al final, el jueves a eso de las 21, quien sería un falso efectivo llegó a la dirección acordada. Lo hizo vestido como un funcionario y ese ardid fue parte esencial para que su víctima no tuviera sospechas.

El hombre tenía una mochila cuyo contenido exhibió. “Acá tengo la plata”, deslizó antes de dejar el bolso en manos de la persona vendedora y en ese instante pedir permiso para dar una vuelta antes de cerrar el trato.

Lejos de darse cuenta de que estaba cayendo en el famoso “cuento del tío”, la víctima accedió a la solicitud. Al paso de los minutos y dado que el desconocido no regresaba abrió la mochila, revisó el fajo y descubrió que los billetes no eran tales, sino recortes de revistas.

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