Bolivia:crece el malestar social ante la crisis

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Las demandas van desde la salida de los ministros de Educación y de Trabajo hasta una política sanitaria de la que el régimen de Jeanine Áñez carece para enfrentar la pandemia.

Las movilizaciones en Bolivia volvieron a tomar impulso en Sica Sica, ubicada al sudeste de La Paz, a donde está previsto que los maestros en huelga lleguen este martes. La convocatoria se amplió cuando la Confederación Obrera Boliviana (COB) llamó a marchar en los nueve departamentos del país. También se integró la Federación Sindical de Trabajadores Mineros (FSTMB) histórica columna vertebral del movimiento gremial organizado. Todos unidos confluyen en la capital y varias ciudades más con demandas hacia el gobierno golpista de Jeanine Añez. Van desde los pedidos de renuncia a un par de ministros – el de Educación Víctor Hugo Cárdenas y el de Trabajo, Oscar Toto Mercado – hasta una política sanitaria de la que el régimen carece para enfrentar la pandemia. La dinámica del conflicto social empieza a notarse en las calles como en los días inmediatos posteriores a la asonada cívica y militar que terminó con la salida de Evo Morales hacia el exilio en México.

El denominado “ampliado” de la COB finalmente se decidió a lanzar una Agenda Nacional de Lucha de 13 puntos, que incorpora al listado de reivindicaciones las de sectores que no están sindicalizados. Una lucha que Orlando Gutiérrez, dirigente de la FSTMB, definió como “un pequeño aviso, en realidad un ensayo”. El referente gremial minero le sugirió al gobierno de facto que “esté preparado porque el pueblo ya está cansado de tanta persecución política y de tanta discriminación”. Fue durante un diálogo telefónico que mantuvo con Página/12 desde la capital paceña que en las próximas horas se verá abarrotada por miles de trabajadores.

Gutiérrez integra la conducción de la COB cuyo máximo dirigente, Juan Carlos Huarachi, informó que la central obrera se moviliza para “hacer respetar los derechos constitucionales, laborales, el derecho a la salud, a la educación que son temas estructurales”. El gremialista había anticipado en la conferencia de prensa que dio en La Paz: “esta es una primera acción de lucha y si no existe atención de parte de las autoridades, las medidas se masificarán”. El régimen encabezado por Añez – quien contrajo covid-19 – hizo algunos anuncios para atenuar una crisis general que se le fue de las manos. La semana pasada la senadora devenida en presidenta anunció el lanzamiento del Plan de Mitigación de los efectos de la covid-19 para los pueblos originarios. Explicó que consistirá “en apoyar con alimentos, medicamentos y equipos a más de 62 mil familias en diferentes departamentos del país”.

Las marchas anunciadas se repetirán si no hay respuestas, más allá de las políticas cosméticas con que Añez pretende ganar tiempo hacia las elecciones programadas para el domingo 6 de septiembre. Todo indica que las movilizaciones se harán con la disciplina que suele verse en Bolivia cada vez que los obreros y campesinos toman las calles de las grandes ciudades. Huarachi remarcó que los sectores que participarán “deberán encargarse de que haya un control de bioseguridad”.

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